La situación inicial: deuda fragmentada y sin registro
El caso analizado corresponde a un autónomo del sector servicios que acumuló deudas con cuatro entidades distintas durante un período de bajada de ingresos. Cuando acudió a Justa Solvendaría, no tenía los contratos originales de dos de las deudas y no recordaba con exactitud las fechas de los últimos pagos. La primera tarea del equipo fue reconstruir el historial completo de cada deuda a partir de la documentación disponible y de las solicitudes de información enviadas a cada acreedor. Esa fase de diagnóstico tardó varias semanas pero fue esencial para tener una imagen completa.
La fase de priorización: no todas las deudas son iguales
Una vez completado el diagnóstico, el equipo identificó que una de las cuatro deudas tenía cargos que no correspondían al contrato original firmado — una comisión de apertura que ya había sido objeto de jurisprudencia contraria. Esa deuda se separó del proceso general para tratarla de forma distinta. Las otras tres se priorizaron según la antigüedad del impago y la agresividad del acreedor en sus comunicaciones. Tener ese mapa claro permitió asignar tiempos y recursos de forma estratégica, en lugar de reaccionar a la última presión recibida.
La negociación: qué se consiguió y qué no
Con dos de los tres acreedores prioritarios se alcanzaron acuerdos de fraccionamiento con eliminación de intereses de demora, lo que redujo significativamente el importe total a pagar. Con el tercero, el acreedor no aceptó las condiciones propuestas en primera instancia y el proceso requirió una segunda ronda de negociación. Ese resultado parcial se comunicó al cliente de inmediato con explicación detallada de los motivos. En la segunda ronda se llegó a un acuerdo, aunque menos favorable que el inicialmente buscado.
El cierre y lo que quedó documentado
Al final del proceso, el cliente recibió un archivo con todas las comunicaciones mantenidas con cada acreedor, los acuerdos firmados y un resumen del estado final de cada deuda. La deuda con cargos irregulares fue objeto de una reclamación formal que está todavía en curso en el momento de cerrar este caso. Lo que destaca de esta situación es que sin el diagnóstico inicial detallado, esa irregularidad habría pasado desapercibida y el cliente habría pagado un importe mayor del legalmente exigible.